lunes, 16 de enero de 2012

Los ojos que no querían ver.

De paseo por el monte, allí estaba ella.

Un lugar donde podía vómitar todo el estrés que le producía la ciudad.
Inspiraba fuerte, para guardar en su adentro el orgásmico aroma que sobrevolaba todo el lugar.
Un conjunto de sustancias volátiles, que desprendían aquellas maravillosas flores, era el resultado de ese aroma.

Le gustaba escuchar el ruido de sus botas pisando la húmeda tierra, y tras andar unos largos metros, parar.
El no moverse le permitía poder escuchar, nada, tan solo el hábitat en el que se había introducido.

Cállate, no hables, respira lentamente, y podrás oírlo. 
Son los pájaros.  El viento que mueve las hojas. Esa ardilla devorando su robusta piña.El río que desciende, agitado. Es la calma de lo natural.

Luego seguía andando. 
Aquí no había caminos, ni destinos, aquí no había intereses, tan solo andaba por placer.
Placer, que tan linda palabra, y que artificializada que la habíamos vuelto.

Miraba a su alrededor, y pensaba la cantidad de plantas que veía, y que no conocía.
 No sabía nada de ellas!
Allí era una extraña. 

Se propuso aprender, y hacer un cuaderno de campo con su memoria.

Era injusto, pensaba ella, pues nos interesamos en conocer todas las tecnologías que nos venden diariamente, pero ni más mínima atracción por aprender, cómo se llama esa planta con la que me cruzo.

Tantas cosas que desconocemos , que cuando nos exponen un simple proceso propio de la naturaleza, nos quedamos fascinados.
Recordó, un ejemplo.
 Cuando le habló a sus amigos, de las margaritas.
Y de cómo cada pétalo era en realidad una flor, de cómo la margarita era un conjunto de flores , con la apariencia de una única flor.

Si que lo somos, se dijo. Somos ciegos ante lo natural.

Seguía paseando sin ningún fin, por el espeso monte. 

 Hasta que su mirada infinita se posó fija en un punto.
 Hace unos días había leído acerca de esa flor.

 Sí, era la misma de su libro. 

Sonrío, sacó su cámara, y la inmortalizó en una imagen.
Era Rudbeckia hirta. 

Su hallazgo de la semana.

Resulta que esta flor, esconde una combinación de provocadores colores, que marcan un camino, para los insectos, hacía los órganos reproductores de la propia flor.
Así se asegura su polinización.
 Pero lo curioso de la historia, es que , esos colores no los puede apreciar el ojo humano, tan solo se aprecian a luz ultravioleta!!


Esta vez es mater natura la que nos cierra las puertas!! Pensó. Qué ironía.

Es como sí, a sabiendas de que nos importa un bledo, sus extraños fenómenos, quisiera privarnos definitivamente de ellos, y dejarlos tan solo, a los ojos de a quienes sí les importa.....


                                         Así pues, lo que tus ojos y los míos ven :


  


Lo que se nos escapa :


 



                                                                                                            Son las guías de la miel.






lunes, 2 de enero de 2012

No somos ciegos

Era martes por la noche, y lo último que me apetecía hacer era ir a la biblioteca de la universidad a estudiar.
Sin embargo, tampoco tenía opción, la época de exámenes ya había comenzado, y todo lo que no había hecho meses atrás, tenía que recuperarlo en unas semanas.

Cargada de trastos entré en el único aula que en ese momento se encontraba abierta.
Pero mi acción fue reversible, porque con la misma decisión con la que entré, salí otra vez.
Allí no cabía nadie más!

Así pues, me dirigí al hombre que habían puesto como hombre de "seguridad", que era quien se encargaba de abrir y cerrar las aulas,  para pedirle que abriese otra.

Este personaje de tan cómica profesión ( " hombre de seguridad " ), me negó la posibilidad de abrirme otra aula, alegando que cabían 100 personas en un aula, y que él llevaba contadas unas 80, por lo tanto, aún había sitio.

Que en 3 metros cuadrados quepan 20 personas, no significa que esas 20 personas estén cómodas. Pensé yo.


Es totalmente contraproducente el meter a 100 estudiantes en un aula para que estudien, se me ocurren muchas cosas que puden hacer ahí dentro, pero desde luego,ninguna es estudiar.
Ese hombre de seguridad, se le olvido considerar el hecho de que a las 80 personas, las acompañaban libros, folios y portátiles !

Tras varias peticiones más,de otras tantas personas que iban llegando, al final el " hombre de las aulas ", no tuvo más remedio que caer en el duro esfuerzo de girar la llave y abrir otra aula.

Pero al ver que la victoria no era suya, no se pudo ir sin regalarnos unas palabras a los 15 estudiantes que estabamos esperando:

No habeis pensado que estamos en momentos de austeridad, y que no podemos derrochar, abrir un aula supone gastar más luz. Y bastante que os pongo la calefacción, porque desde la universidad me piden que ni la ponga, pero claro, yo entiendo que hace frío.
No puedo tener todas las aulas abiertas para que vosotros esteis más cómodos, eso teneis que comprendedlo. El ayuntamiento tiene que recortar.


Austeridad.
ja!
No pudo decir otra palabra, fue a decir justo aquella, que más odio, esa que entra por mis oídos y se me clava en las entrañas.

Pues que recorten ellos en farlopa!! . Se me escapó a mí.

Y aunque no fueron las palabras adecuadas, ni creo que aquellas personas me entendiesen, en mi cabeza estaba todo claro.

La austeridad la provocan ellos mismos.
Crean insostenibilidad en los trabajos, en la economía, en las viviendas, sabiendo que en cualquier momento pueden caer, y efectivamente caen, y cuando golpean contra el suelo, es cuando viene la austeridad.
Pero no la austeridad para todos, sino la austeridad para la gran mayoría, que desde luego, no son aquellos que la crearon.

A mi cabeza vino, consecuencia de todo este percance, un tema delicado, y que me afectó bastante en su día.
Pues creó austeridad en todo un pueblo.

Un lugar que tenemos bastante cerca.....Lorca.

Hablo del pasado 11 de mayo, cuando esta ciudad se vio sacudida por un terremoto, que causo grandes destrozos.

Que una falla se mueva y genere un terremoto, es algo totalmente natural, pero que edificios construidos hace apenas 5 años sean los primeros que se desplomen en una ciudad con riesgo sísmico, eso, es algo antinatural.

Que un gran número de políticos acudan a la ciudad derruida, a echarse fotos dando promesas, y luego no cumplan nada, es algo penoso.

¿ Qué pasa con Lorca ? ¿ Nos hemos olvidado de ella ? ¿Qué pasa con los miles de euros que han sido ingresados por particulares , en las cuentas bancarias que se han creado ? ¿ Qué pasa con el dinero que el estado ha destinado a la recuperación de la ciudad ?

Yo desconozco eso, pero lo que sí conozco es el estado de la ciudad, pues me dispuse a visitarla tras la catástrofe, y puedo asegurar, que allí , no hay señal de ninguna ayuda.

Un vecino del lugar, me habló de una calle, donde ciertos politicuchos habían estado mostrando su mejor sonrisa para ser fotografiados, y donde habían escupido promesas para contentar a la gente, esa calle, era una de las más afectadas por el terremoto, y que por este motivo, el pueblo, había decidido, cambiar el nombre de la calle, por uno más sentido, tal que " calle de las promesas incumplidas ".

Lorca, ciudad donde las promesas no llegan.

 

 

 

 

 

 

    



 

 

 

Promesas de este tipo, si se pueden ver.




 

 

 

   

 

  

Lo que está claro , es que vivimos en un mundo de incongruencias...